CARTA A MAMÁ
Carta de Mamá
Raquel Díaz Reguera
Vuelan estas palabras para Violeta...
Para todas las madres.
Nadie nos dio un manual para querer con tanta entrega.
Nadie nos contó cuánto puede doler dentro del propio pecho el corazón de una hija, o el corazón de un hijo.
Y, desde luego, nadie nos explicó todas las variantes que tiene la palabra “mamá” cuando la escuchamos: susurrada, gritada, exclamada, llorada... Pero todas ellas nos hacen “estar” al instante, simplemente eso, “ESTAR”.
Amor mío, ¿sabes por qué te escribo?
¿Por qué tienes esta carta entre las manos?
Solo quiero recordarte que estoy aquí, siempre... Y cuando digo siempre, no te rías.
Si me necesitas, silba. Porque...
Si por mí fuera, quitaría de los caminos cada una de las piedras...
Yo dibujaría un sendero sin baches para ti.
Pero ¿cómo aprenderás a levantarte si nunca caes? Aunque quizá aún no lo entiendas, caer es el mejor aprendizaje de la vida.
Ahora, vamos... Ponte en pie.
Si por mí fuera, pondría frente a tus ojos un sol radiante cada día...
Alejaría la tristeza de un soplido, de dos, de tres... Yo llenaría el calendario de días azules para ti.
Pero sé que los días grises te enseñarán que la tristeza es necesaria para valorar la alegría y aprenderás que, antes o después, sale el sol.
Abre los ojos... ¿Ves? ¡Sigue ahí!
Si por mí fuera, levantaría un muro, tan alto como hiciera falta...
que te separara de los miedos. Yo los desterraría para ti.
Pero sé que el miedo también forma parte de la vida, no aprenderás a ser valiente sin él.
Mírate, eres mucho más grande que tus miedos. ¿Lo sabes?








